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Visión estratégica

REALISMO

Consideramos que es importante tener un profundo conocimiento de la realidad que circunda y una obsesión disciplinada para trabajar sobre datos y hechos, y no tanto sobre juicios de valor. En este sentido, creemos que una buena decisión suele ser fruto de realidades detectadas a tiempo, mientras que una mala decisión suele provenir de ilusiones no contrastadas.

PERCEPCIÓN DEL ENTORNO

Estamos convencidos de que mirar afuera, “otear el horizonte”, buscar referencias externas y estar informado son actividades esenciales.

Evidentemente se trata de percibir el entorno con cierta profundización, no tanto lo que “se dice”, como lo que “se hace”, no tanto “lo que parece”, sino “lo que es”. Vigilar a los competidores, perseguir el comportamiento de los clientes, escuchar a los expertos, dialogar con los proveedores, conocer lo que pasa en otros entornos geográficos y estar al corriente de las tendencias regulatorias, políticas o tecnológicas.

FRIALDAD EN LA REACCIÓN

Implantar una estrategia exige seguir un rumbo prefijado, pero también adaptarse con rapidez a las señales y vericuetos que la realidad operativa nos ofrece. Una vez que hay un plan y comienza a desplegarse aparecen novedades, cambios en las hipótesis de partida, fracasos, movimientos inesperados, frustraciones.  Por tanto, ante estas circunstancias tenemos que ser capaces y suficientemente disciplinados para reaccionar antes estos “imprevistos” con frialdad, con racionalidad, haciendo uso del mismo pensamiento estructurado con el que se diseñó el plan inicial y huyendo de la visceralidad, de los aspavientos, de las concesiones a la galería o de los impulsos excesivamente intuitivos. Para “dominar esta disciplina” consideramos que el saber escuchar, la capacidad de desdramatizar y la capacidad de segregar los problemas en sus “partes individuales” son esenciales y todas ellas gestionables.

ESTAR PREPARADO PARA TODO

Es importante mantener siempre una actitud personal de encarar el futuro con razonable convicción de que se está haciendo lo más correcto y adecuado, pero también con la serenidad de espíritu de que todo puede salir mal, y que, entonces no se va a acabar el mundo, sino que empieza una nueva etapa.

Este tipo de armazón mental, creemos que es vital para proteger a las personas que tienen la responsabilidad de orientar estratégicamente a sus equipos contra pecados como la vanidad, la arrogancia o el despilfarro de recursos que, suelen encontrarse en muchas ocasiones en la base de los fracasos estratégicos de las organizaciones.

PRIORIZAR

Por último, es realmente importante, otorgar prioridades a los diferentes elementos de juicio que componen la realidad compleja. Aplicar estrategias implica realizar ejercicios de opción ante distintas posibilidades; si pudiera hacerse todo aquello que consideramos positivo para conseguir unos fines, no estaríamos hablando de la necesidad o conveniencia de tener esa visión estratégica. Por ello, es imprescindible estar preparado para evaluar distintas alternativas y juzgarlas a la luz de criterios de priorización.

 

En conclusión, el secreto del desarrollo de nuestra visión estratégica se basa en gran medida en cuestiones sencillas y gestionables como son la dedicación, el esfuerzo, el autocontrol, la disciplina, el estudio, la información y la observación.